Nueva evangelización y América Latina
(Conferencia a los Embajadores de América Latina ante la Santa Sede) Roma, 21 de junio de 2012
S.E.R. Mons. Rino Fisichella Presidente del Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización
El interés que la institución del Pontificio Consejo ha suscitado en el mundo es verdaderamente extraordinario, y la expectativa creada manifiesta, una vez más, la intuición “profética” de Benedicto XVI. Utilizo intencionalmente el término “profético”, con toda la fuerza de su connotación teológica: en efecto, aspira ante todo a hacer reflexionar sobre el presente de la vida de la Iglesia. El tiempo que vivimos nos exige una mirada llena de realismo, para comprender la responsabilidad que cada uno tiene que asumir. Al mismo tiempo, “profético” significa mirar el futuro con grandeza de alma, para que no nos encuentre desprevenidos ni pasivos, sino capaces de una reacción libre, consecuencia de una fe vigilante y atenta.
La decisión de Benedicto XVI de instituir el Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización se hizo pública durante la celebración de las Primeras Vísperas de la Solemnidad de los santos Pedro y Pablo. En la basílica de San Pablo Extra Muros, durante la homilía el Santo Padre manifestó: “he decidido crear un nuevo organismo, en la forma de «Consejo pontificio», con la tarea principal de promover una renovada evangelización en los países donde ya resonó el primer anuncio de la fe y están presentes Iglesias de antigua fundación, pero que están viviendo una progresiva secularización de la sociedad y una especie de «eclipse del sentido de Dios», que constituyen un desafío a encontrar medios adecuados para volver a proponer la perenne verdad del Evangelio de Cristo”.
El nacimiento oficial del nuevo Dicasterio, con la carta Apostólica Ubicumque et semper, corresponde al 21 de septiembre de 2010, fiesta litúrgica de San Mateo apóstol y evangelista. La elección es simbólica y posee un significado claro: la nueva evangelización está en continuidad con el mandato de Cristo de enviar a sus apostóles por el mundo entero, y este mandato encuentra en el Evangelio su punto fundamental. El Papa quiere infundir nueva fuerza al espíritu misionero de la Iglesia, especialmente en aquellos lugares donde la fe parece debilitarse cada vez más, acosada por las consecuencias del secularismo.









